Grillo topo visto desde arriba sobre el suelo del huerto.
🥬 Cuaderno de campo

El grillo topo en el huerto

El grillo topo nos ha destrozado los tomates. Solo hemos conseguido atraparlo inundando la zona y usando una red cangrejera.

Ecohuerto Salduie · 31 de agosto de 2026

Probado en el huerto

Zaragoza, 31 de agosto de 2026. Esta temporada el grillo topo nos ha destrozado la mayoría de los tomates justo después de plantarlos. Encontrábamos el tallo cortado a ras de suelo o el plantón caído, sin una explicación visible en las hojas.

El grillo topo, también llamado alacrán cebollero, vive bajo tierra y excava galerías con sus patas delanteras, que tienen forma de pala. Según la información técnica consultada, puede alimentarse de raíces y de la base subterránea de los tallos, un daño especialmente serio en plántulas y plantas jóvenes. Eso encaja con lo que hemos visto en nuestro bancal: el tomate recién trasplantado tiene poco margen para recuperarse cuando pierde raíces o queda separado del suelo.

Cómo hemos reconocido el daño

La señal que más se ha repetido ha sido la pérdida de plantas recién plantadas. Hemos encontrado tallos cortados cerca del suelo, pequeñas galerías y tierra removida alrededor del cuello de la planta. El grillo topo no siempre se deja ver durante la revisión, porque pasa buena parte del tiempo bajo tierra.

En los foros de jardinería consultados se repite una dificultad: normalmente se descubre la plaga por sus daños antes de ver al insecto. En InfoJardín aparecen recomendaciones para observar el suelo, retirar restos y localizar los focos. También se menciona hacer salir los ejemplares con agua y detergente, pero no hemos usado ese método en el bancal porque el agua jabonosa puede afectar al suelo y a los cultivos.

Lo que hemos intentado esta temporada

Durante la temporada hemos revisado las plantas recién trasplantadas, retirado los restos afectados y removido la tierra para buscar galerías y ejemplares. También hemos consultado experiencias de otros horticultores. En los foros aparecen cebos, trampas y tratamientos insecticidas, pero no hemos querido presentar como solución propia algo que no hemos probado o que puede no estar autorizado para el cultivo.

El único método que nos ha dado resultado ha sido simular una inundación en la zona donde detectamos más actividad. Al anegar el terreno, los grillos topo salen a la superficie. En ese momento los hemos podido recoger con una red cangrejera, antes de que volvieran a refugiarse bajo tierra.

Grillo topo visto desde arriba

Uno de los grillos topo que hemos encontrado durante la revisión del terreno.

La inundación no es una solución para aplicar sin cuidado: hay que limitarla a la zona afectada, evitar arrastrar tierra o agua hacia otros bancales y no dejar el suelo saturado durante más tiempo del necesario. Para nosotros ha sido una forma de localizar y capturar ejemplares, no una garantía de eliminar toda la población.

Cabeza y patas delanteras del grillo topo

Detalle de la cabeza y de las patas delanteras, adaptadas para excavar.

Estas tareas no han impedido que perdiéramos la mayoría de los tomates al comienzo del cultivo. La diferencia llegó cuando dejamos de buscar únicamente plantas cortadas y empezamos a trabajar sobre el punto concreto donde salían los grillos topo.

Por qué los tomates jóvenes han sufrido tanto

Los plantones recién trasplantados tienen un tallo delgado y un sistema radicular todavía pequeño. Si el grillo topo excava justo alrededor del cepellón, la planta pierde estabilidad y raíces funcionales en pocos días. Un tomate adulto puede tolerar mejor una alteración puntual del suelo, pero una planta que acaba de salir del semillero tiene poco margen para recuperarse.

También hemos comprobado que mirar solo las hojas lleva a engaño. Cuando el follaje se marchita, el problema puede estar debajo. Por eso, ante una planta caída sin una rotura clara causada por el viento, conviene revisar la base del tallo y abrir con cuidado la tierra de alrededor.

La preparación antes del invierno

Con el cultivo de verano llegando a su final, hemos preparado el terreno pensando en los meses fríos. El objetivo no es prometer que el grillo topo desaparecerá, sino aprovechar una época en la que podemos trabajar el suelo y localizar mejor las zonas afectadas.

Hemos retirado las plantas agotadas y los restos del tomate, limpiado el bancal y dejado la superficie accesible para revisar galerías. Después hemos removido la tierra en las zonas donde vimos más daños. Al mover el suelo quedan expuestos refugios, ninfas y adultos, y también podemos comprobar si el problema se concentra en un punto o se extiende por todo el bancal.

La información técnica consultada señala que durante el invierno los grillos topo pueden desplazarse a mayor profundidad. Por eso no esperamos que una sola labor superficial resuelva el problema. La preparación de otoño sirve para empezar el seguimiento, retirar refugios y llegar a la próxima plantación con más información que esta temporada.

También vamos a evitar incorporar al bancal restos frescos que puedan ofrecer refugio. El compost seguirá su proceso en la zona destinada a ello, separado de los semilleros y de las plantas recién trasplantadas. En primavera revisaremos el terreno antes de plantar y repetiremos la observación en los puntos donde este año perdimos tomates.

El método que nos ha funcionado

El próximo año no esperaremos a que desaparezcan varias plantas para revisar el suelo. Antes de trasplantar tomates comprobaremos el bancal y buscaremos galerías en los puntos donde este año aparecieron los daños.

Hasta ahora, el único método que nos ha funcionado ha sido inundar la zona afectada durante un tiempo limitado. Cuando el terreno se llena de agua, los grillos topo salen a la superficie. En ese momento los capturamos con una red cangrejera antes de que vuelvan a esconderse.

Zona inundada del huerto

La zona donde hemos provocado la salida de los grillos topo para capturarlos con una red cangrejera.

Este procedimiento nos ha permitido recoger ejemplares, pero no sabemos si elimina el foco completo. Tampoco conviene inundar un bancal sin controlar el drenaje. Lo contamos como una experiencia concreta de nuestro huerto, no como una receta universal.

Resultado final de esta temporada

El resultado ha sido malo para los tomates: la mayoría de los plantones se perdieron poco después de plantarlos. El único método que nos ha dado resultado ha sido inundar la zona y capturar los grillos topo con una red cangrejera cuando salen a la superficie.

La preparación otoñal ha dejado el terreno limpio, removido y más fácil de inspeccionar, pero no damos por cerrado el problema. La prueba llegará cuando volvamos a plantar tomates y comprobemos si la revisión previa y las capturas reducen las pérdidas.

Preguntas frecuentes

¿El grillo topo corta los tomates?

Puede cortar o dañar los tallos y las raíces de plantas jóvenes mientras excava. En nuestro huerto hemos encontrado sobre todo plantones de tomate cortados o caídos cerca del suelo después del trasplante.

¿Cómo se detecta el grillo topo?

Hay que buscar tallos seccionados, galerías, tierra removida y plantas que pierden estabilidad sin que el follaje explique por sí solo el problema. En nuestro caso, inundar durante un tiempo limitado la zona afectada hizo que salieran a la superficie. Entonces pudimos capturarlos con una red cangrejera. No recomendamos inundar un bancal sin controlar el agua y el drenaje.

¿La preparación antes del invierno lo elimina?

No podemos afirmarlo. Retirar restos, remover las zonas afectadas y revisar el terreno puede reducir refugios y mejorar la detección, pero no garantiza la eliminación de la población. En invierno algunos ejemplares se sitúan a mayor profundidad. La inundación y la red cangrejera nos han permitido capturar ejemplares, pero no sabemos todavía si bastará para controlar el foco.

¿Es recomendable usar un insecticida?

No conviene aplicar un producto solo porque aparezca mencionado en un foro. Hay que consultar el registro oficial y la etiqueta vigente para comprobar si está autorizado para el cultivo, la plaga y el uso previsto, además de respetar la dosis y el plazo de seguridad.