Al retirar las tomateras del cultivo anterior, trituramos sus restos, los mezclamos con paja y repartimos la mezcla por la superficie del bancal. La dejamos sobre la capa superior, sin incorporarla con una labor profunda. Así empieza la preparación de esta zona para la siguiente temporada.
De las plantas de tomate a la cobertura
El trabajo consistió en tres pasos: retirar las plantas, reducir el tamaño de los restos al triturarlos y mezclarlos con paja antes de extenderlos. La trituración dejó el material listo para repartirlo por el bancal; la paja quedó mezclada con los restos de tomate, no colocada en una capa aparte.

Restos de tomate triturados y mezclados con paja, colocados como cobertura en la capa superior del bancal.
La imagen muestra el resultado de esa preparación: los restos vegetales quedan visibles sobre el suelo. En esta entrada no los enterramos ni los presentamos como compost terminado. Es una cobertura recién extendida, y aún no sabemos cuánto tardará en asentarse ni cómo cambiará su aspecto.
Qué queremos observar
En las próximas revisiones nos fijaremos en si la mezcla sigue cubriendo el bancal de manera uniforme, cómo se va descomponiendo y qué aspecto tiene la superficie cuando llegue el momento de volver a plantar. Esos cambios permitirán contar qué ocurrió aquí, no establecer un plazo fijo para otros bancales.
También anotaremos si quedan zonas descubiertas o si hace falta redistribuir el material. Por ahora, el dato de esta jornada es sencillo: aprovechamos las plantas de tomate retiradas, las trituramos, las mezclamos con paja y dejamos la mezcla sobre la superficie. La próxima revisión dirá cómo evoluciona.