Sobre este cultivo
El tomate Olivia es una variedad tradicional de polinización abierta rescatada recientemente de un agricultor de Málaga, en el corazón del Valle del Guadalhorce. Pertenece a la estirpe de los tomates «Huevo de Toro», los emblemáticos tomates rosados andaluces de gran tamaño y sabor excepcional. Ha llegado a nuestra colección mediante intercambio con otro hortelano, como parte del movimiento de recuperación de variedades locales que durante décadas se mantuvieron vivas en las huertas familiares malagueñas, transmitiéndose de generación en generación.
Pertenece a la familia de las solanáceas, la misma de la patata, la berenjena y el pimiento. Es una planta de crecimiento indeterminado y muy vigorosa, que puede alcanzar los 2-2,5 metros de altura si se entutora adecuadamente. Sus tallos son robustos y sus hojas grandes y frondosas, necesarias para proteger los frutos del sol directo del verano andaluz y favorecer una maduración lenta y uniforme.
Los frutos son de tamaño grande, con un peso medio de 400-600 gramos, pudiendo superar el kilo en condiciones óptimas. La forma es achatada, acorazonada y ligeramente irregular, con los hombros verdes característicos que permanecen incluso cuando el fruto está completamente maduro —un rasgo de autenticidad de la variedad, no un signo de inmadurez. La piel es fina y delicada, de un color rosa oscuro intenso que vira a rojo en plena madurez. La carne es carnosa, aterciopelada y densa, con pocas semillas, poca agua, y un sabor intenso y equilibrado entre dulzor y acidez, que recuerda a los tomates de antaño. Cada racimo produce solo 1 o 2 frutos, lo que permite a la planta concentrar toda su energía en desarrollar tomates de gran calibre y calidad organoléptica superior.
